El nacimiento de una perla: un evento milagroso
Por Zulema Puig Amarillas

Mientras que las piedras preciosas deben cortarse y pulirse para hacer resaltar su belleza, una perla crece dentro de una ostra viva en el mar y no necesita ningún tratamiento para revelar su encanto.

Las perlas son y han sido, gemas codiciadas desde siempre por todas las culturas humanas. La popularidad de las perlas tiene que ver con múltiples factores. Uno de los más importantes es su origen histórico representado en el amor, la pureza y la perfección, entre otros, como ya los griegos lo hicieron hablando de la analogía del nacimiento de Venus, o diosa del amor, en una concha marina como el nacimiento de una perla en una ostra y que artistas como Botticelli, inmortalizaron en su obra plástica. Son muchas las culturas que asocian las perlas con la feminidad, la belleza, la salud, las creencias religiosas y el nivel social.
Como sea, las perlas han fascinado a los humanos en todas las épocas, al grado de ser uno de los motivos de búsqueda y expansión de territorios a través de la historia. En esta historia de perlas se encuentra la de México, desde uno de sus territorios más jóvenes, pero no menos importante: la península de Baja California.
Si bien en México las culturas prehispánicas como los Mayas y los Aztecas comercializaron con perlas y las utilizaron para adornar los altares religiosos, las joyas y la ropa de la nobleza, en Baja California Sur las perlas fueron empleadas por sus habitantes como joyas antes de la llegada de los españoles. Ya con ellos en territorio peninsular, las perlas obtenidas del Golfo de California se convirtieron en uno de los principales productos de exportación con un valor mayor que el del oro y la plata juntos. 
De su historia

En 1585, la Corona española otorgó la primera licencia para la explotación de perlas a Hernando Santotis, pero esta concesión fracasó con el ataque de Cavendish, el corsario inglés, quien quemó las embarcaciones que se construían para la armada de los concesionarios. Diez años después, en 1595, Sebastián Vizcaíno propuso el inicio de una empresa perlífera vinculada con la exploración de los litorales de la península retomando el fracasado intento de Cortés en la bahía de La Paz, así como el de Santotis. Sin embargo, los vientos políticos de la época desviaron a Vizcaíno de su cometido. En ese tiempo, documenta la historia, muchos figuraron en la lista de hombres atraídos por el producto de éste molusco.  Casi doscientos años después, en 1736, se empezaron a generar reportes preocupantes en documentos misionales indicando la sobreexplotación de los placeres perlíferos que habían sido tan abundantes. Las flotas perleras y las concesiones otorgadas por la Corona empezaron a diezmar lo que había parecido un recurso inagotable.

Fue el visionario Gastón J. Vivés, primer maricultor de América, y el primero en el mundo en dominar el cultivo extensivo y masivo de la madre perla, que a principios del siglo XX, en la ensenada de San Gabriel, ubicada en la isla Espíritu Santo, BCS, inicia las actividades de la Compañía Criadora de Concha y Perla, para recuperar la explotación de las ostras perleras y dedicarse al cultivo del preciado recurso natural, que desde el siglo XIV había hecho famoso al Mar de Cortés y a la península de Baja California en todo el mundo.
Al presente

Hoy, los bancos de ostras perleras se empiezan a regenerar en algunas partes y se percibe un retorno de la vocación de los fondos marinos que dieron sustento a los nativos californios, motivaron la exploración y colonización de Baja California, y financiaron el establecimiento secular. También hoy, nuevos proyectos, nuevas empresas mexicanas, están retomando la actividad perlera al incorporar la implantación de núcleos en las ostras para garantizar así que el molusco produzca una perla natural.


De las perlas

Una perla es la única gema creada por un ser vivo. Las perlas nacen de las ostras con un brillo, lustre y una suave luz interna denominada oriente. Una perla natural empieza su vida como un objeto extraño, por ejemplo, un parásito o un material como un grano de arena que accidentalmente se aloja en el cuerpo interno de una ostra que no puede eliminarlo. Para aliviarse de este irritante, el cuerpo de la ostra inicia una acción defensiva. Pero ¿cómo se defiende la ostra? Empieza a secretar una sustancia cristalina lisa y dura, alrededor del irritante para protegerse.

Esta sustancia se llama nácar. La ostra continuará secretando nácar alrededor del objeto, en capas sucesivas, una tras otra. Con el tiempo, el irritante será completamente envuelto por las capas cristalinas y el resultado, es la gema encantadora y lustrosa llamada perla.
El origen de la anomalía ha sido discutido por muchas personas y también estudiado a fondo, con el fin de tener la capacidad de producir perlas inducidas. Muchos esfuerzos en el mundo han permitido la definición de técnicas diversas para la inducción y formación de perlas y han dado origen a la perlicultura o cultivo de ostras perleras. Las perlas así producidas se denominan perlas cultivadas y constituyen la mayoría de las perlas que podemos encontrar en venta actualmente. Las perlas cultivadas comparten las mismas propiedades que las perlas naturales. Las ostras forman las perlas de cultivo en una forma casi idéntica. La única diferencia es que cuidadosamente una persona implanta el irritante en la ostra, en lugar de dejarlo al azar.
En las costas mexicanas del Pacífico, especialmente de Baja California, viven dos especies de ostras perleras: la concha nácar o Pteria stema y la madreperla o Pínctada mazatlaníca. Su nácar está compuesto de cristales microscópicos de carbonato de calcio, alineados perfectamente entre si, de tal forma que la luz que recibe es reflejada y refractada para producir un arco iris de luz y color. Ésta característica es resaltada particularmente por la concha nácar, conocida como ostra de labio arcoiris, que convierte a sus perlas en ejemplares únicos en el mundo por su inigualable gama de colores y oriente sin igual.


Hoy en día, la industria perlera está representada por perlicultores mexicanos que brindan al mundo un producto único en el mercado: las perlas de la bahía de La Paz. Los acuacultores de Baja California Sur, en donde este legado cultural-técnico-científico es parte de su historia, con su pasado, presente y futuro, cultivan la concha nácar y la madre perla, para dejar que la naturaleza cree su milagro.


INICIO  |   EMPRESA  |   PRODUCTOS  |  SERVICIOS  |  CONTACTOS    
Todos los derechos reservados para CREACIONES AZUL ARENA dueña y propietaria de todas las imágenes y textos de ésta página.